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CaMpe Diem

  • Fecha de creación
    Viernes, 05 Julio 2013
  • Creado por
    Fran Cano
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Desde hace unos años termina el verano y amenazo diciendo que el que acaba de terminar será mi último campamento. El caso es que desde que di con cierta gente, que bien saben quiénes son, me cuesta cada vez más salirme y me gusta cada vez más estar dentro de este mundo.

Esta reflexión me ha llevado hace poco a otra. Y es que inevitablemente alguna vez llegará el momento de no poder acudirá a más campamentos. Ante esto, miro para detrás y se me pone la carne de gallina al recordar tantos y tantos momentos por los que he pasado en campamentos. Son tantas y tantas las experiencias que me han tocado vivir en este mundo que creo que mi forma de ser y vivir está clarísimamente marcada por todos ellos. ¡Ojo! Que también hubo malos momentos, y sin duda de ellos aprendí muchísimo más que en otras situaciones de la vida cotidiana de las que se dice que “te curten mucho”.

Toda esta larga introducción es para transmitiros a quienes leáis esto y compartáis conmigo el estar involucrado en el maravilloso mundo de la educación no formal en campamentos, que aprovechéis en todo momento todas las experiencias y vivencias que tenéis la suerte de vivir en campamentos.

En un post anterior de este blog, comentaba lo importante que es complementar la formación en la educación no formal con la formal. Pues creo que con los campamentos no solo complementamos profesionalmente nuestra experiencia, sino nuestra aventura vital se ve enormemente fortalecida. En campamentos tenemos la suerte de convivir con niños y niñas con variadísimas situaciones a las que ayudar, de las que aprender, valorar y disfrutar. Eso es algo impagable en un mundo que todos sabemos no está muy bien pagado económicamente hablando.

Pero otra cosa con la que nos encontramos en campamentos, y de la que tenemos una gran suerte de ir agrandando cada vez más desde que existe ACTÚA, es el rodearnos de gente que comparte nuestras inquietudes, aficiones y ganas de trabajar en este entorno del ocio y tiempo libre. Miro a mi alrededor ahora que ando de campamento en el Molino de Butrera y me encuentro rodeado de gente que me aporta muchísimo. Pero es que entro en el disco duro de mi memoria y me vienen decenas y decenas de personas/amig@s con las que compartí campamentos y a los que siempre consideraré algo más que amigos por venir del mundo en el que les conocí, especial mención aquí a alguno que ya no está (Javi, mi primo de los campamentos, no estará pero sigue estando, eso lo sabe quien le conoció como yo).

En fin, que si leéis esto y estáis o vais a ir de campamento, aprovechadlo al 100%, y si no lo habéis probado nunca, ¿a qué estáis esperando?

Ya sabéis, ¡CAMPE DIEM!